¿Por qué los trabajadores?

Written by  Martes, 05 Agosto 2014 00:00

El golpe del 24 de marzo de 1976 instaló un sistema represivo que transformo a la Argentina en un país ocupado. Se inicio un proceso donde los enemigos se encontraban dentro de nuestras fronteras y abarcaban indiscriminadamente a toda la población. Todos éramos sospechosos de algo. Hoy podemos afirmar que el objetivo del estado en esa supuesta guerra no fue la lucha contra la subversión, como se afirmaba, si no lograr el disciplinamiento social necesario para la implementación de una nueva estructura productiva.

Son elocuentes las ordenes que ilustran la portada de este cuaderno para comprender que uno de los objetivos del proceso fue la “eliminación” de trabajadores, a quienes consideraban potenciales focos de resistencia para los planes que pretendían instrumentar; como también son elocuentes las declaraciones del entonces Ministro de Trabajo, General Horacio Tomas Liendo quien afirmaba:

“… Respecto de la subversión en el ámbito fabril, sabemos que ella intenta desarrollar una intensa y activa campaña de terrorismo e intimidación a nivel del sector laboral. Es necesario conocer el modo de actuar de la subversión fabril para combatirla y destruirla. Ello se manifiesta por uno de los procedimientos siguientes: el adoctrinamiento individual y de grupo para la conquista de las clases obreras.  Colocándose a la cabeza de falsas reivindicaciones de ese sector. La creación de conflictos artificiales para lograr el enfrentamiento con los dirigentes empresarios y el desprestigio de los auténticos dirigentes obreros. Frente a ello el gobierno y las fuerzas armadas han comprometido sus medios y su máximo esfuerzo para garantizar la libertad de trabajo, la seguridad familiar e individual de los empresarios y trabajadores y el aniquilamiento de ese enemigo de todos. Pero cabe la reflexión de aquellos que se apartan del normal desarrollo del Proceso buscando el beneficio individual o de sector, se convierten en cómplices de esa subversión que debemos destruir, lo mismo que a quienes no se atreven a asumir las responsabilidades que esa situación impone “. (La Nación , 12/11/77)

Como resultados de esta política podemos decir que mas del 30% de los detenidos-desaparecidos denunciados en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas son obreros, el 18% empleados y del 21% que representan los estudiantes, uno de cada tres trabajaba.

Existen miles de denuncias y testimonios, cientos de casos donde comisiones internas integras fueros detenidas y desaparecidas, tomaremos solo algunos casos como ejemplos por lo mas ilustrativos.

El Astillero Mestrina de la zona norte de Buenos Aires fue el teatro de la detención de los delegados obreros el 24/03/76. Entre ellos estaban Hugo Javier Rezeck (Legajo Nº 658), cuya mujer también fue secuestrada en su casa el 16/03/76 mientras lo buscaban a el; Pandolfino Salvador, Jorge Lezcano, Albornoz, Zolilo Ayala, Boncio. En el caso de este, es significativa la declaración de su madre quien manifiesta que desde el momento de los secuestros “no existieron nuevos delegados en la empresa”.

Otro astillero que fue duramente alcanzado por la represión en la misma zona fue Artarsa, de San Fernando. Dice una de las denuncias que se refiere a la desaparición de Rodolfo José Iriarte (Legajo Nº 6674), delegado gremial, miembro de la comisión interna de seguridad industrial de dicho astillero, que el mismo fue detenido en su lugar de trabajo el dia 24/03/76, a las 6:00 horas de la mañana, junto a otros 60 obreros y empleados de la misma empresa, por el Mayor Ricardi de la Escuela de Ingeniería de Campo de Mayo.
Manifiesta la esposa del desaparecido:

“…que en ese hecho fueron detenidos unos 60 obreros y empleados aproximadamente, portando los represores una lista del personal de la empresa (según lo dicho por el mismo Mayor Ricardi a la denunciante). Que la victima fue llevada en su propio automóvil a la Comisaría de Tigre. Que la declarante fue siguiendo a su esposo en los distintos lugares donde estuvo detenido, hasta el Destacamento de Don Torcuato, luego del cual pierde el rastro de él”.

“En Don Torcuato, le dicen que acerque a su marido antibióticos y medicamentos debido a que se encontraba con problemas, según lo manifestado por los agentes. Que de allí retira ropa sucia de su marido, la cual tenía manchas de Merteolate, lo que hace suponer que estaba con algunas heridas, dejándole ropa limpia. Que hasta fines de abril de 1976, su esposo estaba detenido en Don Torcuato, en donde le informaron, para esa fecha, que su marido había sido retirado de allí, sin explicarle quienes lo llevaron ni adónde. Que en una de las tantas búsquedas del paradero de su marido tuvo contacto en la Escuela de Ingenieros de Campo de Mayo, siendo atendida por el Mayor Ricardi, quien expresó a la denunciante que él mismo había detenido a su esposo por órdenes que había recibido by loe dijo que esta a disposición de los tres Comandantes en Jefe. Que en el Ministerio del Interior fue atendida por una persona que no puede identificar y que la dejo leer el expediente Nº 178.383/76 que decía que Rodolfo José Iriarte esta detenido y a disposición del Arco 710 con paradero desconocido y esto estaba fechado el 9 de junio de 1976, aproximadamente, según el informe que provenía de la ciudad de La Plata”.

El 20 de mayo de 1976 desapareció Ramón Humberto Poiman, el 10 de junio desapareció Hugo Rivas, y el 29 de septiembre Jorge Elbio Lescano. Los cuatro eran delegados gremiales de Artarsa

Podemos citar también de la reciente desclasificación de documentos de la Embajada de EEUU, por ejemplo, el caso de los obreros de Lozadur.

Allí un representante de la embajada dice textualmente:”… Hemos recibido de los familiares, los nombres de 7 trabajadores de la firma de cerámicas Lozadur (Plateware), una compañía argentina en Boulogne, provincia de Bs. As. (en el area norte de la Cap. Fed.), que se dice fueron sacados de sus casas por individuos armados el 3 de noviembre de 1977. Los siete desaparecidos son: Sofía Tomasa Cardozo, Felicidad Abadía Crespo, Dominga Abadía Crespo (nacida en España), Elba Puente, Fernandino Palavecino, Ismael Notaliverto, Pablo Villanueva.

También hemos podido confirmar estas desapariciones a través de una fuente que consideramos segura, que esta en contacto con la administración de la firma. Esta fuente informa que, en total, él a oído denuncias de entre 15 y 20 trabajadores de Lozadur en noviembre de 1977 y de 5 a 10 trabajadores de otras plantas de cerámicas en la misma área durante el mismo periodo. La fuente cree que las desapariciones son resultado de una operación de seguridad en el área, posiblemente por elementos de inteligencia operando desde la Escuela de Comunicaciones en el cercano Campo de Mayo. La fuente cree que algunos trabajadores desaparecidos pueden haber escapado de la captura en su momento y podrían estar huyendo actualmente. (Otra fuente que se codea con agentes de inteligencia del Ejercito nos dijo que 19 trabajadores de cerámica fueron ejecutados en Campo de Mayo en noviembre de 1977)…

… Estas detenciones o desapariciones de trabajadores de cerámica el año pasado sucedieron en momentos de serios problemas laborales en la planta Lozadur, incluyendo trabajo a desgano, la mayoría mujeres, en protesta por bajos salarios y condiciones sanitarias deficientes y por el cierre de la fábrica y el despido de 350 trabajadores (de cerca de 1300) por la administración.

Los familiares de los siete desaparecidos han enviado un memorando a oficiales de la Iglesia Católica acusando a algunos accionistas de Lozadur de haber precipitado el cierre deliberadamente con la intención de forzar que la compañía quebrara.

Una fuente de la administración (proteger) nos ha denegado cualquier confabulación por parte de la administración en la operación de seguridad que resulto en la desaparición de los trabajadores, argumentando que agentes del ejercito infiltraron la planta por ellos mismos y que no tenían la necesidad de consultar con la administración para identificar y actuar contra los sospechosos de ser Montoneros.

Comentario: Estamos escépticos sobre el comentario del interesado, creemos que hay un alto grado de cooperación generalmente entre representantes de la administración y las agencias de seguridad, orientada a eliminar infiltrados terroristas de los lugares de trabajo industriales y a minimizar el riesgo de conflicto industrial. Las autoridades de seguridad han hecho la observación general a elementos de la Embajada recientemente -sin referencia especifica al caso en cuestión- que están teniendo mucho más cuidado que en el pasado al lidiar con denuncias de la administración de supuestas actividades terroristas en las plantas que podrían tratarse de un poco más de un conflicto laboral legitimo (aunque ilegal)…”

Otro caso donde queda evidenciada la estrecha relación entre la actividad gremial y sus consiguientes conflictos con la desaparición de personas, es el Secretario General de Luz y Fuerza de la Capital Federal Oscar Smith, quien desapareció el 11 de abril de 1977, mientras protagonizaba acciones reivindicativas de carácter estrictamente laboral.

El 24 de marzo de 1976 desapareció Rene Salamanca, ex Secretario General de Mecánicos de Córdoba (SMATA) ( Legajo Nº 6541 ). Según testimonios recibidos por la CONADEP, en oportunidad de una visita del General Menéndez al Campo de La Perla, hizo llevar a Salamanca ante él y luego de una discusión entre ambos se oyó decir al General Menéndez cuando salía del local: “A este me lo trasladan en el primer camión”.

Relacionados también con el SMATA podemos citar los casos que recientemente han tomado estado público en la fábrica Mercedes Benz de González Catán.

Pero los siguientes testimonios son, quizás, la prueba más elocuente de cómo los grandes grupos económicos (en este caso FORD) sabían perfectamente la política represiva que se iba a aplicar en el país y, por lo tanto, quienes eran los beneficiarios y a quienes perjudicaría.

Relata Adolfo Omar Sánchez (Legajo N° 7683):

“…el día 25/03/76 los delegados gremiales fueron convocados a una reunion donde por la parte patronal estaban presentes Galarraga, gerente de relaciones laborales; Marco Gerente de planta de estampado y Luís Pérez, representante laboral. En esa reunión Galarraga les comunico que la empresa ya no les reconocía representatividad como delegados obreros. Al terminar la reunión el mismo les manifestó burlonamente “Ustedes le van a mandar saludos a un amigo mió, Camps …”

“el declarante en ese momento no sabía de quién se trataba, hasta el día de su detención …

… los delegados obreros presentes en esa reunión eran el dicente, Amoroso, Murúa, Chitarrone, Manzano, Villagra, Castelli, Stortini y otros que no recuerda con exactitud”.

“ Que el 28/03/76, siendo aproximadamente las 21:00 hs se encontraba en su domicilio jugando con sus hijos cuando vio por la ventana que estacionaban dos automóviles Torino, sin patente, de los cuales descendía un grupo de personas que golpeo a la puerta”.

“Eran entre 7 u 8 personas, algunos con barba y con gorra, vestidos con camperas , que portaban armas largas e Itakas. El que dirigía el operativo se hacia llamar Capitán. Lo introdujeron por la fuerza en uno de los autos”.

“Que en ese momento le preguntaron si conocía a Juan Carlos Amoroso y le dijeron que iban a buscarlo y que los iban a matar a los dos, a todos los peronistas y que iban a arrojarlos al río”. “Sánchez destaca que no estaba afiliado ni tenia participación en partido político alguno, solamente cumplía funciones gremiales” “Que en los días posteriores fueron llevados a un lugar donde estaban otros compañeros de la Ford y de otras empresas como Terrabusi, Artarsa y del Astillero Sánchez …”

Pedro Norberto Troiani (Legajo Nº 1638) también delegado de la Ford, agrega otros elementos.

En 1970 sus compañeros, lo eligen delegado de sección por elecciones libres y bajo control y responsabilidad del SMATA. Bajo el encuadre pertinente y debidamente autorizados por la empresa, se realizan nuevamente elecciones en las que es reelecto, lo que ocurre por tercera vez en el siguiente periodo. Esto ratifica su buena conducta como persona, como compañero y como delegado. Hasta el momento de su detención sus relaciones como delegado con la empresa habían sido buenas.

En marzo de 1976, se produce el golpe de Estado. A partir de ese momento el cambio de relación de la empresa con él y sus compañeros es rotundo. A partir del día 25 comenzaron a notar las primeras detenciones de sus compañeros dentro de la planta. En ese momento pidieron explicaciones por el abuso de autoridad que se estaba cometiendo con dichos compañeros en la planta. Allí intervino el gerente de la planta comunicándoles que mantuvieran la calma porque estaban dispuestos a llevarse a quien fuera. De ese momento fueron llevándose de a 2 o 3 compañeros cada día. Estos hechos, dice, fueron efectuados por personas uniformadas pertenecientes a Ejercito y Prefectura. El día martes 11 de abril de 1976, por la mañana se produjo la detención del declarante …

“A todo esto, esta poderosa empresa se reía de nosotros y aparentaba total desentendimiento de lo que pasaba, enviaba diversos telegramas intimándonos a que nos presentáramos a trabajar dentro de las 24 horas siguientes o seriamos despedidos por abandono de tareas. Dice que su esposa contestó a estos telegramas con un telegrama que decía: Detenido dentro de la empresa Comisaría Tigre, vuestro conocimiento”, al que la empresa Ford rechaza por improcedente. Esta entonces, consigue entrevistar al gerente de Relaciones Laborales, Sr. Fernández (ahora fallecido) quien en la larga conversación que mantuvieron le confirma que la empresa tuvo participación directa en estos acontecimientos y la recibe varias veces en su domicilio de San Isidro, por el pago de quincena y salarios que él personalmente tramitó…”
Juan Carlos Amoroso ( Legajo Nº 1638) a su vez, en su esencial testimonio, declara:

“… Que el 23/03/76 la empresa re{une al cuerpo de delegado que se encontraba en la planta de Estampado, estando presentes por parte de la misma los señores Marcos ( Gerente de la planta de estampados), Perez (Representeante laboral) y Galarraga ( Gerente de Relaciones Laborales)y por la párte obrera, entre otros, los compañeros Murua (delegado de la línea de Prensa), Sanchez ( delegado de subarmado) y el dicente. Que en esa reunión el señor Galarraga lee un papel que dice le entrego un coronel al cual se nego a identificar, por que “su palabra bastaba” para exhortarles a trabajar en sus tareas olvidandose de todo tipo de reclamos y, manifesto, que todo problema se habia acabado. Que como existían tratativas con la empresa para controlar las cuentas de sus salarios, el dicente preguntó a Galarraga por dicho control, produciendo este señor un gesto de contrariedad, se acerco diciendo “ tiene razón, esta reunión se acabo” y extendiéndole la mano, le dijo:” Amoroso, déle saludos a Camps”, cosa que produjo una carcajada al sr. Marcos . Como preguntó por no conocerlo, quien era ese señor, le dijo” ya se va a enterar” y se alejaron riendo los dos“.

“..que al bajar las escaleras los esperaba el sr. Herrero s del Cuerpo de Representantes Laborales de la Compañía que manifestó a gritos “Devuelvan la pelota, que la paleta la tenemos nosotros, ahora” dicho en el mismo tono festivo que el de la gerencia.

Que siguieron trabajando normalmente hasta el 28/3/76. Por la noche se presentaron en casa del dicente dos coches cargados de hombres fuertemente armados. Golpeando hasta romper la puerta, y amenazándolo con armas largas, le preguntaron si el era delegado de la Ford y uno de ellos tenia una tarjeta Kardek con una foto suya, le preguntaron si ese era él Agrega que al verla reconoció la misma como la ficha de ingreso a la fábrica y la foto que le tomaron en la misma nueve años antes. Dice que intento llevar los documentos consigo, pero le dijeron que donde iban no le harían falta, pero si que llevara un pulóver, con el cual al subir a uno de los coches lo encapucharon y lo hicieron tenderse en el piso del asiento posterior , donde ya había otra persona que luego identificó como el delegado de línea de carrocerías, Chitarrone. Llevados a un lugar de detención los introdujeron a un calabozo con varias personas más.

“… Que como los represores no volvieron a entrar por unas sesenta horas, se fueron sacando las capuchas y ataduras viendo que eran Sánchez, Murúa, Chitarone y el dicente, y en un calabozo enfrente te encontraban Manzano y Cántelo ( todos ellos legajo Nro 1638), compañeros que no veía aproximadamente desde hacia dos meses, ya que habían renunciado a la compañía. Que pidieron en muchas oportunidades a gritos agua al personal que veían pasar pero no se les suministro nada por ese tiempo , aunque a la segunda noche penetraron en la oscuridad y apuntándolos con armas cortas los volvieron a encapuchar y atar, amenazándolos con matarlos si se desataban … Que al cuarto día le sacaron fotos, les dieron agua y se identificaron como Policía de Buenos Aires, destacamento Maschwitz …

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18 de Diciembre de 2005


Evo Morales fue electo presidente